Este blog fue creado pensando en Dacne y está dedicado a Wendy González Salinas

viernes, 18 de abril de 2014

EL AUTOBÚS (CUENTO) Por Carlos Bernal Romero

Deberíamos  quitarle  adjetivos  a  la  muerte
Oído  en  Michoacán

Por respeto, cábala, miedo o costumbre las carrozas fúnebres son individuales, sin importar el tamaño del vehículo que transporte al muerto o difunto.

Carretillas jaladas a mano, carrozas llevadas a paso lento por burros o caballos para que la gente caminara a su lado acompañando a los deudos rumbo al panteón.

Actualmente por lo menos en la Ciudad de México, las carrozas fúnebres, son camionetas negras y muy largas que por detrás parecen literalmente ataúdes rodantes.

Ernesto Cardenal Hernández por fin había logrado tener su propia agencia funeraria que haría o llevaría a cabo todos los pasos del funeral de una persona, desde el primer momento de su muerte.

Pero sin perder el respeto por las formas que este servicio conlleva, Ernesto quería revolucionar este ramo comercial para abaratar costos, tanto para el empresario como el cliente.

Después de muchos trámites y resistencias de las Autoridades sobre todo del Sector Salud, logró que le dieran “Luz verde” a su proyecto que cambiaría para siempre a esta industria.

Exactamente el “Viernes Santo” del 2014, que este año sería 18 de abril puso a funcionar su invento, que se le había ocurrido después de ver la película de Tim Burton:

“El cadáver de la novia” del 2005

Si este primer servicio resultaba sin incidentes, la fama y fortuna le “sonreirían” para toda la vida y sin duda  haría un emporio de:

“Funerales Cardenal”

Pero el cortejo fúnebre que iría al Puerto de Veracruz desde la Ciudad de México, sufrió y el carruaje fúnebre se volteó y con el para siempre su futuro económico.

Lo único bueno es que no hubo muertos, porque el chofer salió ileso y el autobús, con 20 pasajeros y que era la idea de:

Ernesto Cardenal Hernández

Transportaba puros difuntos.

El Portón Plaza Eduardo Molina
17;48  18:48 p.m.
17/IV/2014

1 comentario:

martukish dijo...

jajaja me encantó, es simplemente genial, es la ironía de la vida misma, la Muerte pues, en México, es básicamente algo que no se puede describir (en el sentido del dolor) pero cada 2 de noviembre nos reímos, la recordamos, pero también sentimos por ella un profundo respeto, más allá de las tradiciones, la Muerte sigue siendo un total misterio, al menos para mí...