Para
Fernando que me dio la idea
Sólo
en el Cine Mexicano hay monjitas bonitas
El
Padre Antonio
Es preciso aclarar que la historia de este cuento; pasó mucho antes que la
película española:
“Los domingos” (Alauda Ruiz de Azúa
2025)
por
aquello de que las historias se parecen mucho
Claudia
Fernández Robles de 17 años, casi 18 vivía en Cuernavaca y después de estudiar
la preparatoria; quería estudiar medicina, pero al mismo tiempo estaba muy
interesada en la vida religiosa.
Le gustaban bastante las misas y la
manera como se desarrollaban y el cura en cuestión; las llevaba desde el primer
minuto hasta el minuto 60. Le hubiera gustado ser monaguillo; pero era
imposible porque sólo aceptaban hombres.
Por estar tan interesada en los asuntos
religiosos; no estudió lo suficiente para hacer el examen para entrar a la
Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM) y reprobó el
examen.
Su
mamá se enojó mucho, pero volvió a darle la oportunidad de presentar de nuevo
el examen y que sólo se dedicara ese año a prepararse a fondo para aprobarlo.
Claudia
esta vez se preparó mejor para hacer el examen y a “regañadientes” la mamá le
permitió seguir yendo a la iglesia; en donde por cierto seguía pasando varias
horas al día.
Esta vez su progenitora estaba más
ansiosa que ella por saber el resultado del examen y saber de una vez por
todas; si su hija en lugar de estar tanto tiempo metida en la iglesia: ¡Por
fin! Iba a asistir a la Universidad
En esta ocasión de manera inexplicable
el resultado del examen; que llegaría por correo; se había retrasado por lo
menos una semana y eso la tenía muy estresada.
El
domingo 5 de abril para el “colmo de males” su hija Claudia se fue muy temprano
a la iglesia; como si no le importara saber si había aprobado o reprobado.
A las tres de la tarde llegó el cartero
con el sobre del resultado. De inmediato “Doña Carlota” literalmente lo rompió
y se enteró que de nueva cuenta su retoña había vuelto a reprobar.
Muy enojada fue directamente a la iglesia
para traerla de regreso y no dejarla jamás volver a la iglesia. El templo
estaba cerrado y tocó lo más fuerte que pudo.
A los cinco minutos le abrieron y dijo:
“Vengo por mi hija”
Extrañada
porque nunca la había visto en su vida la mujer que le abrió; le preguntó:
-¿Quién es su hija?
Casi gritando señaló:
-¡Claudia!
Con
toda la calma del mundo la señora que le abrió que parecía religiosa le indicó:
-Claudia Fernández Robles
No puede salir porque hace rato…
Tomó los hábitos.
La
Casa de Las Lunas
22:00
– 23:00 pm.
4/IV/2026