Para
Paloma Bauer de la Isla
Como
quiera y donde quiera que se encuentre
La Luna es el Sol de los locos
Salvador Dalí
Desde
que el “Mundo es mundo” los seres humanos han tenido una relación mágica con
los eclipses de sol y dependiendo de la época de la Humanidad en que hayan
ocurrido; es la reacción de la gente con ellos.
Dicen
los estudiosos del tema que por lo menos en el “México Prehispánico” causaban
mucho temor; porque se pensaba que el Sol ya no iba a volver a salir; después
de un eclipse.
Muchos siglos más tarde la sensación que tienen muchos que habitan lo que hoy es México o la República Mexicana; a pesar de los adelantos de la ciencia con respecto a este fenómeno de la naturaleza; sigue siendo:
Mágica
y de cierto temor
El
sábado 31 de octubre del 2026 ocurriría otro eclipse en el país; el cual se
vería a la perfección en el estado de Yucatán y si las condiciones climáticas
lo permitían; también se podría observar con bastante nitidez en el otrora
Distrito Federal.
Hubo
tanta difusión en los medios de comunicación tradicionales y virtuales; que
resultaba imposible no enterarse de la fecha, hora y hasta duración del mismo.
Paloma
Bauer de La Isla a sus 10 años estaba realmente emocionada con el eclipse;
porque desde los tres, su nana le había platicado muchos cuentos y leyendas
sobre ellos.
Ahora
tendría la oportunidad de observar uno en “vivo y a todo color” y así comprobar
si las historias que había escuchado casi desde la cuna eran verdad o puros
inventos de su nana.
Con
todas las precauciones debidas como lo repitieron sobre todo en radio y
televisión; para que la gente no lo viera directamente y tener una afectación
seria e irreversible de la vista: Paloma se preparó para verlo.
Con
ayuda de su papá puso una pequeña carpa para taparse del sol; una silla estilo
playero; los lentes recomendados por los expertos y hasta un telescopio de
buena calidad.
Siempre
tan bonita; "despierta" e inteligente, pero con la inocencia propia
de su edad; se veía muy simpática como la pequeña exploradora o científica que
estaba a punto de descubrir algo muy importante.
Media
hora después de que terminó el eclipse; su nana subió a la azotea a preguntarle
cómo le fue en su pequeña aventura. Al verla tan triste y casi a punto de
llorar le preguntó:
-¿Qué
pasó mi niña no te gustó?
Paloma
Bauer de la Isla
Con una lágrima rodándole en su mejilla derecha; voz entrecortada y sus tiernos 10 años respondió:
-¡No
pude ver el eclipse porque el cielo se escureció!
Casa
de Las Lunas
22:00
- 23:00 p.m.
31/X/2026











