Para
Fernando que sigue yendo a misa los domingos
Yo voy a misa; sólo acompaño a mi abuelita
Oído en La Basílica
Antes
de la llegada de la modernidad:
Léase teléfonos celulares, Internet y
Redes sociales
La
mayoría de las familias mexicanas que eran católicas o decían serlo iban casi
todos los domingos a misa; haciendo de eso una tradición porque iba hasta el
abuelito que vivía en casa.
De esta manera la iglesia de colonia
casi siempre estaba llena sobre todo en las misas de 5 a 6; 6 a 7 y de 7 a 8 de
la noche; porque se trataba e una tradición y hasta de una fiesta.
Pero según los recientes estudios y
encuestas al respecto a la asistencia familiar; a las misas dominicales ha
bajado hasta el 35 o 40% y ahora van todos a misa: Sólo en ocasiones
especiales.
Una
persona que continuaba yendo a la misa dominical era:
Fernando Rafael Martínez Mendoza
De niño iba con sus papás; sus dos
hermanos y su abuelita materna que vivía con ellos; por lo general iban a la
iglesia que tenía más cercana a su casa; hasta llegaron a ir a La Basílica de
Guadalupe.
Con el paso del tiempo los asistentes
de la familia Martínez Mendoza a la liturgia se fue reduciendo. Primero dejó de
ir el papá; después los hermanos que empezaron a hacer su vida propia y por
último la abuelita; que cada vez le costaba más trabajo caminar.
Así
terminaron yendo únicamente:
Fernando y su mamá
El tiempo y las circunstancias
hicieron que los cuatro integrantes de la familia que seguían viviendo juntos
en la casa cerca del metro y del Mercado Jamaica de la Ciudad de México;
tuvieran que mudarse a Cuernavaca.
Además de irse a vivir a una casa más
grande, cómoda, especiosa y hasta lujosa; lo primero que buscaron que la
vivienda estuviera lo más cerca caminando posible de la iglesia del lugar.
Tal
vez hasta en una ciudad menos complicada y con menos tráfico; podrían hacer
hasta que la abuelita regresara a misa; acompañando a la Señora Patricia y a
Fernando.
Diez años después las condiciones
familiares cambiaron “dramáticamente” y terminaron viviendo solos en un
departamento de la ciudad morelense sólo Fernando y su mamá.
Por supuesto no dejaron de ir a misa;
a pesar de que no les gustaba mucho la forma que la daba el sacerdote del
lugar; no querían romper con una tradición que tenía mínimo 25 años.
De
pronto el protagonista de nuestra historia le dijo a Doña Patricia:
“Los domingos me voy a regresar a la
Ciudad de México y regreso en la noche”
Ella pensó que extrañaba a los amigos
que había dejado en la Ciudad de México y que de alguna manera quería retomar
la amistad que se interrumpió al irse a Cuernavaca
En efecto:
Fernando Martínez Mendoza
Regresaba a su antigua colonia por el
mercado de Jamaica, pero para asistir a la iglesia a donde iba de niño:
Para recordar que:
En su infancia era muy feliz
Los domingos en misa.
La
Casa de Las Lunas
22:00
– 23:00 p.m.
19/IX/2026














