Parece que se ha ido, pero no es cierto
Una persona al hablar de Peña Nieto
Las
“Casas de reposo” o asilos son sitios donde pasan sus últimos años los adultos
mayores por lo general de 70 años para arriba y que por alguna razón deben
estar cuidados las 24 horas del día.
Tal
vez la única diferencia entre ambos lugares; es que en los primeros están
personas de cierta posición social porque tiene un costo estar en una de ellas
de mínimo 20 mil pesos al mes.
Mientras en el asilo por lo general son
abuelos pobres a los cuales sus familiares van a dejar; porque ya no los pueden
cuidar y no tienen dinero para pagar una mensualidad.
Enriqueta Coria Espejel era una maestra
retirada de aproximadamente 75 años; que tenía por lo menos dos pensiones que
le permitían vivir tranquilamente sus últimos años de vida.
La estancia era una combinación de
hotel y clínica donde le daban sus medicinas a Queta, como le decían de cariño;
le tomaban tres veces al día los signos vitales y le ponían una inyección de
insulina; todos los días para que no se bajara el azúcar.
Y una casa de huéspedes porque le daban
de comer tres veces al día; la bañaban y cambiaban diario y podía estar en la
sala viendo la televisión o jugar y convivir con sus demás compañeros.
Si
bien todos los residentes del lugar como Enriqueta tenían alguna enfermedad o
patología para estar cuidada las 24 horas por personal capacitado; su destino
no era irse a morir ahí como se pensaba, aunque la posibilidad que así fuera
era muy alta.
Así con todos sus achaques, cambios de
humor y notable pérdida de memoria; Enriqueta era residente de “La Casa de Los
Espejuelos” desde hacía casi cuatro años; con sus altas y sus bajas.
El 6 de abril como en otras ocasiones
salió a pasear con sus sobrinos; que venían por ella una vez al mes y se la
llevaban a comer a un restaurante o a la casa de uno de ellos.
Regresó
en la noche un poco decaída diciendo que estaba así porque se llevó un par de
sustos; el primero porque su sobrina se iba a caer al suelo en el restaurante y
el segundo porque estuvieron a punto de chocar.
El jueves 9 de abril en la noche empezó
con muchas dificultades para respirar y le tuvieron que poner oxígeno y pasó
muy mala noche. El sábado la vino a ver su médico particular y sugirió llevarla
a un hospital para que le hicieran estudios más a fondo.
El
viernes 17 tras una muy pequeña “batalla contra la muerte” Enriqueta Coria
Espejel murió a las 10 de la mañana; aunque por todos los trámites que se deben
hacer; se la llevaron hasta las siete de la noche.
El
sábado 18 de abril junto con otros nueve residentes de “La Casa de Los
Espejuelos” a las nueve de la mañana: estaba sentada en la mesa para desayunar…
Era una nueva residente y se llamaba
Enriqueta.
La
Casa de Las Lunas
22:00
– 23:00 pm.
18/IV/2026
















