Este blog fue creado pensando en Dacne y está dedicado a Wendy González Salinas

domingo, 20 de septiembre de 2026

LOS DOMINGOS EN MISA (CUENTO) Por Carlos Bernal Romero

Para Fernando que sigue yendo a misa los domingos

 

Yo o voy a misa; sólo acompaño a mi abuelita

Oído en La Basílica 


Antes de la llegada de la modernidad:

         

Léase teléfonos celulares, Internet y Redes sociales


La mayoría de las familias mexicanas que eran católicas o decían serlo iban casi todos los domingos a misa; haciendo de eso una tradición porque iba hasta el abuelito que vivía en casa.

          

De esta manera la iglesia de colonia casi siempre estaba llena sobre todo en las misas de 5 a 6; 6 a 7 y de 7 a 8 de la noche; porque se trataba e una tradición y hasta de una fiesta.

          

Pero según los recientes estudios y encuestas al respecto a la asistencia familiar; a las misas dominicales ha bajado hasta el 35 o 40% y ahora van todos a misa: Sólo en ocasiones especiales.


Una persona que continuaba yendo a la misa dominical era:

          

Fernando Rafael Martínez Mendoza

          

De niño iba con sus papás; sus dos hermanos y su abuelita materna que vivía con ellos; por lo general iban a la iglesia que tenía más cercana a su casa; hasta llegaron a ir a La Basílica de Guadalupe.

          

Con el paso del tiempo los asistentes de la familia Martínez Mendoza a la liturgia se fue reduciendo. Primero dejó de ir el papá; después los hermanos que empezaron a hacer su vida propia y por último la abuelita; que cada vez le costaba más trabajo caminar.


Así terminaron yendo únicamente:

          

Fernando y su mamá

          

El tiempo y las circunstancias hicieron que los cuatro integrantes de la familia que seguían viviendo juntos en la casa cerca del metro y del Mercado Jamaica de la Ciudad de México; tuvieran que mudarse a Cuernavaca.

          

Además de irse a vivir a una casa más grande, cómoda, especiosa y hasta lujosa; lo primero que buscaron que la vivienda estuviera lo más cerca caminando posible de la iglesia del lugar.


Tal vez hasta en una ciudad menos complicada y con menos tráfico; podrían hacer hasta que la abuelita regresara a misa; acompañando a la Señora Patricia y a Fernando.

          

Diez años después las condiciones familiares cambiaron “dramáticamente” y terminaron viviendo solos en un departamento de la ciudad morelense sólo Fernando y su mamá.

          

Por supuesto no dejaron de ir a misa; a pesar de que no les gustaba mucho la forma que la daba el sacerdote del lugar; no querían romper con una tradición que tenía mínimo 25 años.


De pronto el protagonista de nuestra historia le dijo a su Doña Patricia:

          

“Los domingos me voy a regresar a la Ciudad de México y regreso en la noche”

          

Ella pensó que extrañaba a los amigos que había dejado en la Ciudad de México y que de alguna manera quería retomar la amistad que se interrumpió al irse a Cuernavaca

         

En efecto:

          

Fernando Martínez Mendoza

          

Regresaba a su antigua colonia por el mercado de Jamaica, pero para asistir a la iglesia a donde iba de niño:

          

Para recordar que:

          

Que en su infancia era muy feliz

          

Los domingos en misa.

La Casa de Las Lunas

22:0023:00 p.m.

19/IX/2026

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