Nunca los dejes olvidar que eres un milagro
Juan Diego a María
Dicen
los hombres de ciencia que los milagros no existen porque todo lo que pasa en
este mundo tiene una explicación científica o por lo menos lógica de por qué
suceden.
En
cambio, los religiosos insisten en afirmar que más allá de nuestras creencias;
que los milagros son parte de nuestra vida diaria, aunque a veces pasen
desapercibidos.
Aunque
hoy sobre todo en las grandes ciudades y con toda la tecnología y adelantos
sobre todo en cuestiones de información; incluida la controvertida Inteligencia
Artificial; los jóvenes de hoy son más bien agnósticos o “libre pensadores”;
aunque no sepan lo que esas palabras significan
Esto le pasaba a Rodríguez Mandujano
estudiante de preparatoria; que tomando la costumbre que tienen muchos
profesores de dirigirse a sus alumnos; llamándolos por sólo por sus apellidos,
así le gustaba presentarse en todos lados.
Con el tiempo y los estudios se fue
alejando de la religión católica que le inculcaron de niña; sobre todo sus
abuelos Sara y Geno que desde muy chica la llevaban los domingos a misa.
Por
supuesto:
La bautizaron, confirmaron e hizo la
“Primera comunión” entre los tres meses y los 10 años; aunque en sexto semestre
de preparatoria, parafraseando al maestro Ricardo Arjona:
A ella no le avisaron y tampoco le
preguntaron
A pesar de que quería mucho a sus
abuelos porque la trataban como si fuera su hija; un poco después de cumplir y
de su fiesta de 15 año les dijo:
“Ya no los voy a acompañar a misa. Los
espero en la casa y de ahí nos vamos a desayunar como siempre a la ‘pancita’
como le hacemos todos los domingos”
Al escuchar esas palabras Sara y Geno
literalmente hicieron:
“De tripas corazón”
pero respetaron la decisión de su nieta
Pasaron
los tres años de preparatoria y los cuatro años de su carrera de leyes en la
Universidad Nacional Autónoma de México. El día que le iban a entregar su
título de abogado; los invitó a la ceremonia
La ceremonia se llevaría a cabo en el:
“Auditorio Dr. Eduardo García Máynez”
Felices y con sus mejores galas
acudieron al evento y cuando el maestro de ceremonias dijo:
“Rodríguez Mandujano”
y
le entregaron el título a su nieta el título; ambos soltaron un “par” de
lágrimas
Cuando
terminó la ceremonia
La abuela Sara la abrazó con ternura y
le dijo al oído:
A su nieta:
“Nunca dejes de recordarle a todo el
mundo que eres un milagro”
Rodríguez Mandujano
Había nacido a los siete meses…
Y se llamaba:
Milagros.
La
Casa de Las Lunas
22:00
– 23:00
28/VII/2026
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