Para Dacne
Que
es una alma vieja
Hay niñas de 80 años y ancianas de 8 años
Oído en el Zócalo
Si uno vive en la Ciudad de México y tiene hijos o sobrinos; debería llevarlos cada vez que puedan al Zócalo o Plaza de la Constitución; porque ahí serán muy felices.
¿La
razón? Porque ahí los niños se vuelven doblemente niños; ya sea únicamente
persiguiendo palomas tratando de atraparlas sin éxito o participando en las
diferentes actividades o festivales que se dan muy a menudo en esa también
llamada plancha.
Entonces si un niño o una niña chilanga
con padres, tíos, abuelos, padrinos… que tengan la posibilidad de hacerlo; nos
los llevan al llamado Centro Histórico y al Zócalo; podemos decir que ese niño
o niña:
No tuvieron infancia
Alberto
y su sobrina Dacne (Se llamaba Dafne, pero una vecina al no poder pronunciar la
f intermedia; la rebautizó como Dacne) y así le gustaba decirle a ella
Iban cada sábado sobre todo a las
calles de Madero y al Zócalo. Durante la semana el Tío Alberto; juntaba
monedas de a cincuenta centavos y de a peso y le decía:
-Yo no tengo tanto dinero como tu mamá;
entonces sólo le vamos a repartir estas monedas a:
Los organilleros; las “Estatuas
vivientes” que tanto te gustan y a las personas muy, muy viejitas
- ¿De acuerdo sobrina?
-Si tío
Dacne
era una especie de “Alma vieja” a pesar de tener apenas ocho años; caminaba por
las calles del centro como si fuera una niña de 80 que se sorprendía y sonreía
con todo lo que observaba
También a veces parecía una anciana de
ocho años que conocía todas y cada una de sus calles y rincones para caminarlos
con toda la calma y tranquilidad del mundo.
En
fin: Resultaba una verdadera delicia caminar a su lado y eso lo sabía Alberto.
Es más seguramente si en ese momento le hubieran preguntado:
“¿Tú quién eres?”
Hubiera respondido sin titubear
“El tío de Dacne”
Después de pasar otra tarde de sábado maravillosa que empezaba en alguno de los Vips que había en el centro hace aproximadamente 20 años y lo remataban con la clásica nieve de limón y después de haber repartido todas las monedas que habían traído; se regresaron caminando a Metro Juárez.
Alberto siempre le daba las últimas
cinco o seis monedas a su sobrina para que ella se las regalara a uno de los
tres tipos de personas que acordaban desde el principio.
Cuando pasaban por la explanada del
Palacio de Bellas Artes; Dafne Ariadna, que era su nombre de pila, vio sentada
a una persona. Sacó las seis monedas y antes de regalárselas:
Dacne le preguntó a Alberto:
-Tío
¿Esa señora está muy, muy viejita?
La
Casa de Las Lunas
22:00
– 23:00 pm.
25/IV/2026
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