Este blog fue creado pensando en Dacne y está dedicado a Wendy González Salinas

domingo, 11 de enero de 2026

CUENTO FINAL (CUENTO) Por Carlos Bernal Romero

No creo en las obras póstumas

John Lennon


 Las obras póstumas se deben analizar y tomar literalmente con alfileres; sobre todo si se trata la de un escritor que en vida le publicaban y era un gran vendedor de discos o libros.


Entonces que sobre todo los herederos ya sea del escritor, compositor, cantautor; o dueños de la obra saquen a la venta una obra póstuma; en primera instancia tenemos que poner en duda su autoría y veracidad

         

También si la obra del: Literato, escritora, compositor o autora es real; no sacó su obra en vida sabiendo que sería un éxito de ventas; habría que averiguar la razón o razones de por qué no la publicó en vida

         

Alberto Manríquez Blanquet era una de esas personas que no creen en las obras póstumas y siempre hacía un gesto de asombro cuando escuchaba que habían descubierto una novela póstuma de un gran escritor; el cual además era de sus favoritos.


Escritor de cuentos sobre todo, aunque tenía una novela, le gustaba redactar una historia corta a la semana; costumbre que le quedó de mucho tiempo de ir a un taller literario impartido por la poetisa y escritora: Dolores Castro Varela: La querida e inolvidable Maestra Lolita.

         

Cambió la máquina de escribir por la computadora y los cuentos en papel bond; a hacerlos y publicarlos en un blog que tenía desde hace casi 13 años y se los enviaba a los demás.


Pero a últimas fechas se quedaba completamente dormido y reciclaba en y para el blog; cuentos que había redactado con anterioridad; en una especie de reciclado.

         

Por fin el sábado 10 de enero del 2026 se decidió a realizar otro relato de menos de dos hojas:

         

Por fin no se había quedado dormido y se animó a volver a crear literatura nueva; aunque se sentía muy mal con el: “Cuerpo cortado tosía y estornudaba a cada rato

         

Se tocaba de cuando en cuando el cuello y parecía que tenía “temperatura” como dicen las abuelitas o calentura al estilo de las mamás cuando sus hijos son pequeños.


Escribió el cuento como siempre le gustaban con toda calma y sin faltar por supuesto lo que más le gustaba:

         

Un final sorpresivo

         

Cuando lo terminó se quedó bien dormido junto a la computadora y su obra terminada. Vivía sólo y al otro día alguien le iba a hacer la limpieza de su cuarto.


Cuando entró la señora de la limpieza quiso despertarlo, pero:

         

Alberto Manríquez Blanquet

        

Estaba muerto

         

Había escrito un cuento póstumo.

La Casa de Las Lunas

22:0023:00 p.m.

10/I/2024

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