Este blog fue creado pensando en Dacne y está dedicado a Wendy González Salinas

domingo, 10 de diciembre de 2017

SILENCIOS (CUENTO) Por Carlos Bernal Romero

Para  Germaín de la Fuente Moreira
El  Maese chileno  de  “Los Ángeles Negros”

Al  final  el  rey  y  el  peón  son  iguales  en  el  fondo  del  tablero
Oído  al  pasar

La relación entre Maribel Suárez Domínguez y Ernesto Cardenal Gómez fue diferente, desde la primera vez que se conocieron, porque se enamoraron a “primera vista”

No les importó la advertencia de amigos y familiares, que empezar una relación de esa manera, resultaría peor o por lo menos igual de mal que “enamorarse” por Internet.

Nunca quisieron escuchar que una pareja antes de hacer vida en común, deben conocerse por lo menos seis meses y en ese lapso ser amigos, para no convivir con un extraño.

Así estaban los dos formando un matrimonio bastante singular, porque se conocieron hacía menos de un mes y ya realizaban vida de marido y mujer con “Todas las de la Ley”

Pero pasó muy poco tiempo para que se hiciera realidad lo que les pronosticaron. Parecían dos desconocidos o a lo más un par de hermanos;  habitando la misma casa.

Simplemente no cumplieron con el ritual que aconseja tanto a hombres como a mujeres, ver a su pareja con la “cara lavada”, antes de irse a vivir “Bajo el mismo techo”

De esta manera la pasión les duró muy poco, terminándoseles a los dos años, después de esto, faltaba absolutamente todo en esa relación, incluyendo por supuesto el amor.

Así a pesar que nunca hubo violencia física ni sicológica la relación se enfrió a los límites que sólo se hablaban lo mínimo indispensable para sobrellevar su convivencia.

El sentimiento que empezó a distinguir su relación fue la total indiferencia sobre todo de parte de ella; porque Ernesto todavía la seguía amando, aunque le costaba trabajo expresarlo.

20 años más tarde, ni uno de los dos sabía a “Ciencia cierta”, ´por la cual seguían juntos, tal vez la costumbre les había ganado la partida y ya todo les daba igual.

Era una pareja relativamente joven, pero esa yo no importaba porque su relación envejeció; sin que ninguno de los dos quisiera remediarlo o hacer el mínimo esfuerzo por salvarla.

Cuando cumplieron su aniversario número 30, él decidió tratar de componer las cosas, aunque sabía de ante mano sabía que era demasiado tarde para volver a empezar.

De cualquier forma se dirigió a su esposa y le dijo:


“Sólo te pido una cosa ódiame, pero no me trates de manera indiferente”

Un  minuto después:

Ernesto Cardenal Gómez

Depositó un ramo de flores…

En la tumba de Maribel.     

Sala de mi  casa
22:0023:00 p.m.
9/XII/2017

1 comentario:

Unknown dijo...

Bueno demasiado tarde para decirlo